El lema

104, 1-5 «—y solo cuando todos vosotros hayáis renegado de mí, volveré a vosotros. / En verdad, con otros ojos, hermanos míos, buscaré entonces a mis perdidos; con otro amor os amaré entonces».] En la primera edición, la palabra «ojos» no aparece con las letras espaciadas (Nietzsche [1883b], s. p.). El lema de la segunda parte está tomado del capítulo final de Zaratustra I, «De la virtud que regala» (101, 28-102, 2), donde tampoco aparece espaciada la palabra «ojos».

Zaratustra vuelve a referirse a él más adelante, actualizándolo, cuando declara: «¡Mis amigos se me perdieron: me llegó la hora de buscar a mis perdidos!» (106, 4 s.).

En una carta a Köselitz del 13 de julio de 1883, Nietzsche destaca la importancia del lema y se muestra ante su amigo compositor como alguien entendido en cuestiones literarias:

«Si lee usted la última página del primer Z[aratustra], encontrará estas palabras: “—y solo cuando todos vosotros hayáis renegado de mí, volveré a vosotros. En verdad, con otros ojos, hermanos míos, buscaré entonces a mis perdidos; con otro amor os amaré entonces”. Este es el lema de la segunda parte: de él se derivan, aunque resulte casi impropio decírselo a un músico, armonías y modulaciones distintas de las de la primera parte» (KSB 6/KGB III 1, n.º 433, p. 397, líneas 33-41).

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