1.4. VON DEN VERÄCHTERN DES LEIBES: CM/PUNTUACIÓN
1)Den Verächtern des Leibes will ich mein Wort sagen. Nicht umlernen und umlehren sollen sie mir, sondern nur ihrem eignen Leibe Lebewohl sagen — und also stumm werden. 2)„Leib bin ich und Seele“ — so redet das Kind. Und warum sollte man nicht wie die Kinder reden? 1)A los despreciadores del cuerpo quiero yo decir mi palabra. En mi opinión, no han de cambiar de enseñanza y enseñar de un modo distinto, sino sólo decir adiós a su propio cuerpo – y así volverse mudos. 2)”Cuerpo soy, y alma” – así dice el niño. ¿Y por qué no se habría de hablar como hablan los niños?
3) Aber der Erwachte, der Wissende sagt: Leib bin ich ganz und gar, und Nichts ausserdem; und Seele ist nur ein Wort für ein Etwas am Leibe. 3) Pero el que ha despertado, el que sabe, dice: “Cuerpo soy por entero y nada más; y alma es sólo una palabra para un algo en el cuerpo.
4)Der Leib ist eine grosse Vernunft, eine Vielheit mit Einem Sinne, ein Krieg und ein Frieden, eine Heerde und ein Hirt. Werkzeug deines Leibes ist auch deine kleine Vernunft, mein Bruder, die du „Geist“ nennst, ein kleines Werk- und Spielzeug deiner grossen Vernunft. 4)Tu cuerpo es una gran razón, una multiplicidad con un solo sentido, una guerra y una paz, un rebaño y un pastor. Herramienta de tu cuerpo es también tu pequeña razón, hermano mío, a la que tú llamas “espíritu,” una pequeña herramienta y juguete de tu gran razón.
5) “Ich“ sagst du und bist stolz auf diess Wort. Aber das Grössere ist, woran du nicht glauben willst, — dein Leib und seine grosse Vernunft: die sagt nicht Ich, aber thut Ich. 5) “Yo” dices y estás orgulloso de esa palabra. Pero más grande es aquello en lo que tú no quieres creer – tu cuerpo y su gran razón [en español no se pone nunca coma delante del guión, ¿no?): ella no dice yo, pero hace yo.
5)Was der Sinn fühlt, was der Geist erkennt, das hat niemals in sich sein Ende. Aber Sinn und Geist möchten dich überreden, sie seien aller Dinge Ende: so eitel sind sie. Werk- und Spielzeuge sind Sinn und Geist: hinter ihnen liegt noch das Selbst. Das Selbst sucht auch mit den Augen der Sinne, es horcht auch mit den Ohren des Geistes. Immer horcht das Selbst und sucht: es vergleicht, bezwingt, erobert, zerstört. Es herrscht und ist auch des Ich’s Beherrscher. 5)Lo que el sentido siente, lo que el espíritu conoce, eso no tiene nunca en sí mismo su fin. Pero sentido y espíritu querrían persuadirte de que son el fin de todas las cosas: tan vanidosos son. Instrumentos y juguetes son sentido y espíritu: tras ellos yace aún el sí mismo. El sí mismo busca también con los ojos de los sentidos [“,” CM / “;” K] escucha también con los oídos del espíritu. Siempre escucha el sí mismo y busca: compara, domina, conquista, destruye. Se enseñorea y es también el gobernador del yo.
«Herrscht» y «Beherrscher» comparten ese elemento «herr,» que Nietzsche usa bastante. ¿Se te ocurre algún modo de mantener la conexión? «Reina,» quizá sea exacto, pero no me convence del todo.
Vale: «domina»/»dominador». Te paso ahora 7).
7)Hinter deinen Gedanken und Gefühlen, mein Bruder, steht ein mächtiger Gebieter, ein unbekannter Weiser — der heisst Selbst. In deinem Leibe wohnt er, dein Leib ist er. 8)Es ist mehr Vernunft in deinem Leibe, als in deiner besten Weisheit. Und wer weiss denn, wozu dein Leib gerade deine beste Weisheit nöthig hat? 7) Detrás de tus pensamientos y sentimientos, hermanos mío, hay un poderoso maestro, un ignorado sabio – se llama sí-mismo. Mora en tu cuerpo, es tu cuerpo. 8) Hay más razón en tu cuerpo que en tu mejor sabiduría. ¿Y quién sabe entonces, para qué necesita tu cuerpo justamente tu mejor sabiduría?
¿Y «una poderosa autoridad,» o algo que no repita «señor»?
¿Y «dueño» o «gobernante,» que es lo me da el Word Reference?
Vale: «dominador.»
Y el «denn» mantenerlo como «entonces,» «en consecuencia,» «siendo esto así»?
No, deja: lo omitimos.
¿Y «precisamente,» «gerade,» afectando a «sabiduría»?
¿Me das 7) y 8) enteros?
9)Dein Selbst lacht über dein Ich und seine stolzen Sprünge. „Was sind mir diese Sprünge und Flüge des Gedankens? sagt es sich. Ein Umweg zu meinem Zwecke. Ich bin das Gängelband des Ich’s und der Einbläser seiner Begriffe.“ 9)Tu sí-mismo se ríe de tu yo y sus orgullosos saltos. “Qué son para mí esos saltos y vuelos del pensamiento? dice para sí. Un rodeo (¿”desvío”?) hacia mi fin. Yo soy la rienda directriz del yo y el promotor de sus conceptos.” [¿Va esto, las palabras del sí-mismo, bien puntuado?]
10) Das Selbst sagt zum Ich: „hier fühle Schmerz!“ Und da leidet es und denkt nach, wie es nicht mehr leide — und dazu eben soll es denken. 10) El sí-mismo le dice al yo: “¡Aquí siente dolor!” Y entonces él sufre y piensa en cómo no sufrir más – y para eso mismo ha de pensar.
¿»Ha de pensar» no, entonces?
Vale. Cogemos la primera opción, más fluida.
11) Das Selbst sagt zum Ich: „hier fühle Lust!“ Da freut es sich und denkt nach, wie es noch oft sich freue — und dazu eben soll es denken. 11) El sí-mismo le dice al yo: “¡Aquí siente placer!” Entonces este se alegra y piensa cómo puede alegrarse aun con frecuencia; y justamente para eso ha de pensar.
Elegimos la versión que fijarías. Te paso ahora 12).
12)Den Verächtern des Leibes will ich ein Wort sagen. Dass sie verachten, das macht ihr Achten. Was ist es, das Achten und Verachten und Werth und Willen schuf? Das schaffende Selbst schuf sich Achten und Verachten, es schuf sich Lust und Weh. Der schaffende Leib schuf sich den Geist als eine Hand seines Willens. 12)A los despreciadores del cuerpo quiero yo decir una palabra. Que ellos desprecien, eso lo origina su respeto. ¿Qué es esto que creó desprecio y respeto y valor y voluntad? El sí-mismo creador creó para sí respetar y despreciar, creó para sí placer y pesadumbre. El cuerpo creador creó para sí el espíritu como una mano de su voluntad.
Sólo veo un problema en «eso produce su estimar». Con esa redacción no queda claro si «estimar es CD o Sujeto. Tampoco me convence mucho «produce» para «macht». Common: «That they despise is caused by their esteem»; Kaufmann: «It is their respect that begets their contempt.» No me parece tan mal mi borrador «lo origina».
Sí, dame otra vez 12) entero.
13) Noch in eurer Thorheit und Verachtung, ihr Verächter des Leibes, dient ihr eurem Selbst. Ich sage euch: euer Selbst selber will sterben und kehrt sich vom Leben ab. Nicht mehr vermag es das, was es am liebsten will: — über sich hinaus zu schaffen. Das will es am liebsten, das ist seine ganze Inbrunst. 13) Aún en vuestra locura y desprecio, despreciadores del cuerpo, [¿Aplicamos aquí el mismo criterio que para “ihr Bruder”, que optamos por traducir simplemente “hermanos”?] servís a vuestro sí-mismo. Yo os digo: vuestro propio (¿“mismo”?) sí-mismo quiere morir y vuelve la espalda a la vida. No puede ya aquello que más quiere: crear más allá de sí mismo. Eso es lo que más quiere, ese es todo su fervor.
No; si a tí te parece bien, lo dejamos así.
Una cosa: me refería a si en estos vocativos con «ihr» optamos por suprimir el «ihr»: «ihr Bruder»> «hermanos»; «ihr Verächter des Leibes» > «despreciadores del cuerpo». Sale bastante: ¿lo adoptamos como criterio?
14) Aber zu spät ward es ihm jetzt dafür: — so will euer Selbst untergehn, ihr Verächter des Leibes. Untergehn will euer Selbst, und darum wurdet ihr zu Verächtern des Leibes! Denn nicht mehr vermögt ihr über euch hinaus zu schaffen. 14) Pero demasiado tarde ha sido para él para ello: así quiere vuestro sí mismo descender [¿”Ir a su ocaso”? ¿”Sucumbir”?], despreciadores del cuerpo. ¡Descender quiere vuestro sí-mismo, y por eso os convertisteis en despreciadores del cuerpo! Porque ya no podéis crear más allá de vosotros.
Muy bien. Adoptamos la versión fijada.
15)Und darum zürnt ihr nun dem Leben und der Erde. Ein ungewusster Neid ist im scheelen Blick eurer Verachtung. 16)Ich gehe nicht euren Weg, ihr Verächter des Leibes! Ihr seid mir keine Brücken zum Übermenschen! — Also sprach Zarathustra. 15)Y por eso os encolerizais ahora contra la vida y la tierra. Una inconsciente envidia hay en la torcida mirada de vuestro desprecio. 16)¡No sigo vuestro camino, despreciadores de cuerpo! ¡No sois para mí puente para el superhombre! Así habló Zaratustra
Claro, pasame ya la versión fijada. La releo y lo publicamos.
Sí. Te paso 1.4. “Von den Verächtern des Leibes” entero, seguido y fijado:
A los despreciadores del cuerpo quiero dirigir mi palabra. No deben, ante mí, desaprender ni enseñar de otro modo; sino sólo decir adiós a su propio cuerpo, y así enmudecer.
«Cuerpo soy yo, y alma»; así habla el niño. ¿Y por qué no habría de hablarse como los niños?
Pero el despierto, el sapiente, dice: «Cuerpo soy yo enteramente, y nada fuera de eso; y alma es sólo una palabra para algo en el cuerpo».
El cuerpo es una gran razón, una multiplicidad con un solo sentido, una guerra y una paz, un rebaño y un pastor. También tu pequeña razón, hermano mío, a la que llamas «espíritu», es herramienta de tu cuerpo, pequeño instrumento y juguete de tu gran razón.
«Yo» dices, y estás orgulloso de esa palabra. Pero mayor es aquello en lo que no quieres creer: tu cuerpo y su gran razón; esta no dice «yo», pero hace yo.
Lo que el sentido siente, lo que el espíritu conoce, eso nunca tiene en sí su fin. Pero sentido y espíritu querrían persuadirte de que ellos son el fin de todas las cosas: tan vanidosos son. Instrumentos y juguetes son sentido y espíritu: detrás de ellos se halla aún el sí-mismo. El sí-mismo busca también con los ojos de los sentidos; escucha también con los oídos del espíritu. Siempre escucha el sí-mismo y busca; compara, somete, conquista, destruye. Domina y es también dominador del yo.
Detrás de tus pensamientos y sentimientos, hermano mío, se alza un poderoso dominador, un sabio desconocido: se llama sí-mismo. En tu cuerpo habita; es tu cuerpo.
Hay más razón en tu cuerpo que en tu mejor sabiduría. ¿Y quién sabe para qué necesita tu cuerpo precisamente tu mejor sabiduría?
Tu sí-mismo se ríe de tu yo y de sus orgullosos saltos. «¿Qué son para mí esos saltos y vuelos del pensamiento?», se dice a sí mismo. «Un rodeo hacia mi fin. Yo soy la andadera del yo y el apuntador de sus conceptos».
El sí-mismo le dice al yo: «¡Aquí siente dolor!». Y entonces este sufre y piensa cómo no sufrir más; y justamente para eso ha de pensar.
El sí-mismo le dice al yo: «¡Aquí siente placer!». Entonces este se alegra y piensa cómo alegrarse aún muchas veces; y justamente para eso ha de pensar.
A los despreciadores del cuerpo quiero decirles una palabra. El que ellos desprecien lo origina su estimar. ¿Qué es lo que creó el estimar y el despreciar, el valor y la voluntad? El sí-mismo creador se creó el estimar y el despreciar; se creó placer y dolor. El cuerpo creador se creó el espíritu como una mano de su voluntad.
Aún en vuestra locura y en vuestro desprecio, despreciadores del cuerpo, servís a vuestro sí-mismo. Yo os digo: vuestro sí-mismo mismo quiere morir y se aparta de la vida. Ya no puede hacer lo que más quiere: crear más allá de sí. Eso es lo que más quiere; esa es toda su pasión.
Pero ahora ya es demasiado tarde para eso: así quiere vuestro sí-mismo ir a su ocaso, despreciadores del cuerpo. Ir a su ocaso quiere vuestro sí-mismo, y por eso os convertisteis en despreciadores del cuerpo. Pues ya no podéis crear más allá de vosotros.
Y por eso os encolerizáis ahora contra la vida y contra la tierra. Una envidia inadvertida hay en la mirada torcida de vuestro desprecio.
No sigo vuestro camino, despreciadores del cuerpo. ¡No sois para mí puentes hacia el superhombre!
Así habló Zaratustra.
Veo el capítulo bastante sólido. Solo me queda una pequeña reserva de taller en «hace yo» y, en menor medida, en «andadera del yo», pero ambas son defendibles y tienen nervio nietzscheano.
Vale; pues queda así.
Perfecto. Queda fijado así 1.4. “Von den Verächtern des Leibes”.
Está listo para publicar.
Cuando quieras, abrimos 1.5.
Vale; pues queda así.
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