- ZARATUSTRA I
A) Una obra en constante transformación
· Zaratustra no fue concebido desde el principio como una obra en cuatro partes. Nietzsche empezó pensando en un único volumen (lo que hoy es la Parte I) y fue añadiendo las demás sobre la marcha.
· Llegó a mencionar la posibilidad de una «quinta y sexta parte» (carta a su hermana, 1884), lo que confirma que el plan era flexible y se adaptaba a nuevas intenciones.
· La obra es, por tanto, un trabajo en curso (work in progress), lo que explica sus límites abiertos con otros escritos y la dificultad de Nietzsche para encontrar un final.
B) Método de trabajo: reutilización y reelaboración
· Nietzsche trabajaba con materiales previos: notas, listas, aforismos. Los mantenía «vivos» reelaborándolos, agudizándolos y reagrupándolos.
· Ejemplo concreto: en Za I incorporó una colección de frases que había preparado para Lou von Salomé en 1882.
· La base de Za II fue un conjunto de sentencias titulado «Las risas sagradas de Zarathustra», que ya tenía entidad de obra propia.
C) La conexión con La gaya ciencia (FW)
· La transición entre FW y Za es gradual, no un corte abrupto.
· En borradores previos a FW, Zarathustra aparecía ya como personaje. Por ejemplo, en un cuaderno de 1881, era Zarathustra (y no «el loco») quien salía al mercado con la linterna buscando a Dios.
· Nietzsche reservó el personaje para Za, pero con una excepción significativa: el último aforismo de FW («Incipit tragoedia») se repite casi idéntico al inicio del «Prólogo de Zarathustra». Así, FW anuncia y anticipa la obra nueva.
· Las últimas palabras del libro IV de FW («Así comenzó la caída de Zaratustra») dejan abierta la continuación, generando expectativa.
D) El mito de la creación (autoficción y estilización)
· Nietzsche insistió en que cada parte de Za fue escrita en diez días, destacando el momento de inspiración súbita. Habla de «encontrar» el texto, no de «escribirlo».
· Esta afirmación tiene un componente simbólico: algunos estudiosos la relacionan con la estructura del Decamerón (diez días, diez relatos).
· También vinculó la finalización del manuscrito con la hora de la muerte de Richard Wagner, dotando al hecho de una significación casi mítica.
· La intención de publicar en Pascua de 1883 sugiere que Nietzsche quería presentar su obra como una alternativa al relato cristiano de la redención. La impresión se retrasó porque la imprenta estaba ocupada con «medio millón de himnarios cristianos» —ironía que el propio Nietzsche destacó.
E) Fechas reales de composición y publicación de ZARATUSTRA I
· Redacción: entre noviembre de 1882 y febrero de 1885, en breves y muy intensos periodos.
· Za I se terminó en febrero de 1883, aunque Nietzsche anunció su publicación inmediata, lo que no fue cierto.
· La impresión se retrasó hasta mayo-junio de 1883, y la entrega se produjo a finales de agosto.
· Inicialmente, Za parecía una obra cerrada con su prólogo y 22 discursos. No está claro cuándo decidió Nietzsche continuarla.
2) LA REDACCIÓN DE LA SEGUNDA PARTE (Za II)
- Nietzsche trabaja en Za II entre finales de junio y mediados de julio de 1883 en Sils Maria, a un ritmo vertiginoso.
- El 6 de julio asegura a su hermana Elisabeth que «dicha segunda parte existe realmente». Cuatro días después, el 10 de julio, le anuncia que tiene el manuscrito listo para la imprenta.
- El 13 de julio escribe a Heinrich Köselitz (Peter Gast) con una mezcla de euforia y agotamiento: «“el segundo verso es más difícil que el primero”. Pues bien, ya he dejado atrás el segundo verso —y ahora que está terminado, me estremezco ante la dificultad que he superado sin haber pensado en ella.» La carta describe la creación como una «concepción» súbita y un «nacimiento» vehemente, y revela el desgaste físico: «mis ojos ponen límites a mi “diligencia”».
- También aparece el temor a morir por esa «explosión y expansión de sentimientos», una confesión íntima y muy humana.
Problemas editoriales: el «obstáculo antisemita»
- La impresión de Za II sufre retrasos. Si antes fue el «obstáculo cristiano» (los himnarios), ahora Nietzsche se queja del «obstáculo antisemita».
- Su editor, Schmeitzner, le habría comunicado que debía posponer la actividad editorial por «importantes actividades antisemitas». Nietzsche reacciona indignado: «¿Quién me librará de un editor que da más importancia a la agitación antisemita que a la difusión de mis ideas?»
- Gracias a la mediación de su hermana Elisabeth, el asunto comienza a avanzar. A finales de julio Nietzsche tiene la primera hoja impresa y el 3 de septiembre puede anunciar que Za II está «impresa».
3) PLANES DE CONTINUACIÓN Y GESTACIÓN DE ZARATUSTRA III
- Inmediatamente después de Za II, Nietzsche se plantea la continuación. Una carta a Köselitz del 13 de julio de 1883 revela que ya tiene en mente una tercera parte que complete la «estructura escalonada» de la obra, con el título provisional «Mediodía y eternidad». Le pide discreción absoluta.
- Aunque inicialmente pensaba tomarse «años» para la tercera parte, el trabajo avanza rápido. Las cartas muestran que percibe esta tarea como un desafío especial: «casi le mareaba» la idea de terminar la obra, y confiesa que «la tarea es tremendamente difícil y, por el momento, supera con creces mis fuerzas».
- Finalmente redacta Za III en Niza, en enero de 1884. El 18 de enero comunica a Schmeitzner la finalización de la obra, que considera la conclusión definitiva de Zaratustra. Vuelve a estilizar el proceso: aunque antes hablaba de diez días, ahora menciona que la obra ha surgido «en el transcurso de 3 × 2 semanas».
- En carta a Overbeck del 25 de enero de 1884 anuncia un nuevo proyecto: un «gran ataque frontal contra todas las formas del actual oscurantismo alemán», que le sirva de descanso.
- La impresión de Za III se retrasa hasta abril de 1884.
4) LA CUARTA PARTE Y LOS PLANES INCONCLUSOS
- En 1885, Nietzsche publica una cuarta parte de Zaratustra, pero lo hace como impresión privada y con una tirada reducida, lo que le otorga un estatus editorial especial.
- Sin embargo, el proyecto no estaba cerrado. En agosto/septiembre de 1885 anota un borrador exhaustivo para una quinta parte, con un escenario diferente («En una antigua fortaleza, los tambores de los heraldos») y un tono nuevo, centrado en cuestiones políticas: jerarquía, dominio, una casta gobernante de vida ascética que sustituye a Dios y ofrece religiones y sistemas a los gobernados. El fragmento es fascinante y muestra hasta dónde llegaba la imaginación de Nietzsche.
FRACASO COMERCIAL Y PROBLEMAS CON EL EDITOR
- Las ventas de Zaratustra fueron muy bajas. Schmeitzner informa a Nietzsche en septiembre de 1884 que, de los 1000 ejemplares de cada parte, apenas se vendieron 100 en el primer año, mucho menos que con las Intempestivas. La «gran campana del mercado» (la prensa) no sonaba para él.
- Nietzsche, que en 1885 entabla un proceso contra Schmeitzner por reclamaciones de dinero, se queja amargamente: «mis escritos yacen completamente enterrados y sin posibilidad de ser desenterrados en este antro antisemita». Acusa al editor de no haber vendido ni cien ejemplares de Za, y esos casi exclusivamente a wagnerianos y antisemitas.
- En 1886, gracias al editor Fritzsch, se publica una primera «edición completa» de las tres primeras partes, encuadernando los más de 900 ejemplares sin vender.
LA RECEPCIÓN POSTERIOR Y EL AUGE DURANTE LAS GUERRAS MUNDIALES
- En 1893, Heinrich Köselitz presenta una edición completa que ya incluye las cuatro partes, práctica que se convierte en habitual.
- Zaratustra experimenta un auge durante las guerras mundiales. En la Primera Guerra Mundial se distribuyeron entre los soldados ediciones de campaña; las cifras varían según la fuente: unos hablan de 150.000 ejemplares, otros de 165.000.
- La hermana de Nietzsche, Elisabeth, aprovechó la edición de guerra de 1918 para destacar el efecto motivador de la obra, seleccionando citas sobre la guerra y la paz «para servir de fortaleza y consuelo» al ejército.
- Sin embargo, hay dudas sobre hasta qué punto los soldados leyeron realmente Zaratustra. Christian Niemeyer señala que no existen pruebas empíricas de que fuera una lectura significativa en el frente. Karl Kraus, en 1915, afirmaba ironicamente que la lectura de Zarathustra en las trincheras no era más que una fantasía deseada por la burguesía culta: «Para la cultura de un pueblo, el número de ejemplares de Zarathustra que sus soldados llevan en la mochila difícilmente puede ser un criterio fiable. Más bien lo es el hecho de que a los soldados se les atribuyen más ejemplares de Zarathustra de los que realmente se utilizan en el servicio de campaña, y que eso es lo que quieren oír quienes leen su Zarathustra y su periódico en casa.»
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