1.15. DE LAS MIL Y LA ÚNICA META

Muchas tierras vio Zaratustra y muchos pueblos. Así descubrió el bien y el mal de muchos pueblos. No encontró Zaratustra un poder mayor sobre la tierra que el bien y el mal. 

Ningún pueblo podría vivir que no valorase primero; pero si quiere conservarse, entonces no debe valorar como valora el vecino. Mucho de lo que un pueblo llama bueno, otro lo llama escarnio y vergüenza: así lo hallé. Muchas cosas encontré aquí llamadas malas, y allí grabadas con honores púrpura. Nunca entendió un vecino al otro: siempre se asombraba su alma de la locura y la maldad del vecino. 

Una tabla de los bienes cuelga sobre cada pueblo. Mira: es la tabla de sus superaciones; mira: es la voz de su voluntad de poder. 

Es digno de alabanza lo que le resulta difícil; lo indispensable y difícil se llama bueno, y lo que incluso libera de la más extrema necesidad, lo raro, lo más difícil, eso lo alaba como sagrado. 

Lo que hace que reine y venza y brille para horror y envidia de sus vecinos: eso vale para él  como lo alto, lo primero, la medida, el sentido de todas las cosas.  

En verdad, hermano mío: si conociste la necesidad, la tierra, el cielo y el vecino de un pueblo, entonces has adivinado la ley de sus superaciones y por qué sube, por esta escalera, hacia su esperanza. 

“Siempre serás el primero y te adelantarás a los otros: a nadie ha de amar tu alma celosa excepto al amigo”: esto hizo estremecer el alma a un Griego: y así siguió su camino hacia la grandeza. 

“Decir la verdad” y “tratar bien con arco y flecha” eso le parecía, al mismo tiempo, grato y arduo al pueblo del que procede mi nombre – el nombre que a mí también me resulta grato y dificil. 

Honrar al padre y a la madre y estar a su servicio hasta la raíz del alma: esta tabla de superación colgó otro pueblo sobre sí, y con ello se hizo poderoso y eterno. 

Practicar la lealtad y por el bien de la lealtad poner el honor y la sangre incluso en cosas malas y peligrosas: instruyéndose así, se conquistó otro pueblo a sí mismo y conquistándose así se volvió preñado y pesado de grandes esperanzas. 

En verdad, los hombres se dieron a sí mismos todo su bien y su mal. En verdad, no lo tomaron, no lo encontraron, no les cayó como una voz del cielo. Valores puso primero el hombre en las cosas para preservarse, – ¡él dió el primero el sentido a las cosas, un sentido humano! Por eso se llamó a sí mismo “hombre,” esto es: el que valora. 

Valorar es crear: escuchadlo, creadores. El valorar mismo es, de todas las cosas valoradas, el tesoro y la joya. Por el valorar en primer lugar existe el valor: y sin el valorar estaría la nuez de la existencia hueca. Escuchadlo, creadores. 

Cambio de valores – eso es, cambio de los creadores. Siempre destruye quien ha de ser un creador. 

Los creadores fueron primero los pueblos, y sólo más tarde los individuos. En verdad el individuo mismo es todavía la creación más reciente. 

Los pueblos colgaron una vez sobre sí una tabla del bien. El amor que quiere reinar, y el amor que quiere obedecer, crearon juntos esas tablas. 

Más antiguo es el placer en el rebaño que el placer en el yo: y mientras la mala conciencia se  llame rebaño, dice sólo la mala conciencia: Yo. 

En verdad, el yo astuto, el despiadado, que busca su provecho en el provecho de muchos, no es el origen del rebaño, sino su ocaso. 

Amantes fueron siempre, y creadores, los que crearon el bien y el mal. Fuego de amor arde en los nombres de todas las virtudes y fuego de cólera.

Muchas tierras vió Zaratustra, y muchos pueblos; no encontró Zaratustra poder más grande sobre la tierra que las obras de los amantes: “bien” y “mal” es su nombre.

En verdad, un monstruo es el poder de este alabar y censurar. Decid, ¿quién me lo conquista, hermanos? Decid, ¿quién arroja a este monstruo el cepo sobre los mil cuellos? 

Mil metas ha habido hasta ahora, porque ha habido mil pueblos. Sólo el cepo para los mil cuellos falta todavía, falta la única meta. Todavía no tiene la humanidad meta. 

Pero decidme, hermanos míos, si a la humanidad le falta todavía una meta, ¿no le falta entonces también ella misma?

Así habló Zaratustra.  

Traducción revisada con asistencia de IA basada en la arquitectura Transformer. Edición orientada por el texto alemán (Colli y Montinari) y la división estructural de Walter Kaufmann.

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